Correa de distribución: la pieza que no podés olvidar

Si se corta, el arreglo puede costar más que el auto. Qué es, cada cuánto cambiarla y qué piezas cambiar junto con ella.

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Polea y correa de distribución de un motor
Foto: FSO / Wikimedia Commons, Public domain

De todo el mantenimiento del auto, este es el que más caro sale olvidarse.

¿Qué hace?

La correa de distribución sincroniza el cigüeñal con el árbol de levas. Dicho fácil: hace que las válvulas se abran y cierren justo cuando tienen que hacerlo mientras suben y bajan los pistones.

¿Qué pasa si se corta?

En muchos motores (los llamados "de interferencia") las válvulas chocan contra los pistones. Resultado: válvulas dobladas, a veces pistones dañados y una rectificación de tapa. Un arreglo que fácilmente supera el valor de varios kits de distribución.

¿Cada cuánto se cambia?

Depende del fabricante. Lo habitual es entre 40.000 y 100.000 km o cada 4 a 5 años, lo que pase primero. El manual lo dice exacto. Si compraste el auto usado y no sabés cuándo se cambió, hacelo ya y empezá a contar de cero.

No cambies solo la correa

Lo correcto es cambiar el kit de distribución completo:

  • Correa.
  • Tensor.
  • Rodillo(s) guía.
  • En muchos casos, la bomba de agua, porque la mueve la misma correa y está justo ahí. Cambiarla después implica desarmar todo de nuevo.

¿Y si mi auto tiene cadena?

Algunos motores usan cadena en vez de correa. La cadena dura mucho más, pero no es eterna: si escuchás un traqueteo metálico al arrancar en frío, puede estar estirada. Que la revisen.

En resumen

Anotá el kilometraje en que se hizo el último cambio. Es una de esas cosas que conviene tener por escrito, junto con los papeles del auto.