Amortiguadores gastados: cómo darte cuenta

Un amortiguador vencido no solo es incómodo: alarga la frenada y hace que el auto sea menos estable.

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Amortiguador con espiral y maza de rueda desmontados
Foto: Bukk / Wikimedia Commons, Public domain

Los amortiguadores se gastan de a poco, y por eso cuesta notarlo. Uno se acostumbra al auto "flotando" y no se da cuenta hasta que maneja uno con amortiguadores nuevos.

Para qué sirven

Mantienen las ruedas pegadas al piso. Sin ellos, el auto rebota y las cubiertas pierden contacto con el asfalto. Eso significa peor frenada, peor agarre en curva y más riesgo con lluvia.

Señales de desgaste

  • El auto rebota después de pasar un lomo de burro o un pozo.
  • Se hunde la trompa al frenar fuerte.
  • Se inclina mucho en las curvas.
  • Pierden aceite: si ves el amortiguador húmedo o aceitoso, está perdiendo.
  • Desgaste raro en las cubiertas, con "parches" o escalones.
  • Ruidos secos (golpeteos) al pasar por calles rotas.

La prueba casera

Apoyá todo tu peso sobre una esquina del auto y soltá de golpe. Si sube y baja más de una vez y media, el amortiguador de esa esquina está cansado.

Cada cuánto cambiarlos

En promedio, entre 60.000 y 80.000 km. En calles con muchos pozos (o sea, buena parte de nuestras ciudades), pueden durar bastante menos.

Siempre de a pares

Se cambian de a dos por eje. Si cambiás uno solo, el auto queda desparejo y frena torcido. Junto con los amortiguadores conviene revisar:

  • Cazoletas y rulemanes de cazoleta.
  • Topes y guardapolvos (fuelles).
  • Bieletas y bujes.

Después del cambio, alineá y balanceá.

Tipos

  • Hidráulicos (aceite): más económicos, confortables.
  • Gas (presurizados): responden mejor y se calientan menos. Son los más comunes hoy.

Elegí el que indica el fabricante para tu modelo. Cambiar a uno "más duro" no siempre es mejor.